lunes, 20 de julio de 2015
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Para G. en un año.
Ella me lo advirtió, recuerda, sólo te lo digo porque te amo y no me preguntes el por qué, pero cuándo mueras no vayas hacia la luz, lo único que harás es regresar, espera, a pesar de que te atraiga de que no puedas contener las ganas de ir hacia ella, aunque no aguantes el temor y el frío, no camines hacia ella.
Recuérdalo, porque vas a estar solo, acuérdate, sino de mí, recuerda lo que te dije todo se va a poner oscuro ya sé que has pensado mucho en eso, no me preguntes como lo sé y es probable que cómo siempre te de risa y no me hagas caso con tu cinismo y ateísmo falsos; escucharas muchas cosas, se te presentara mucha gente pero no podrán hacerte nada, todo concluye con una decisión, habrá sombras y las sombras no siempre carecen de forma, de rostro; vendrán por ti y te guiaran, querrás estar con ellos pero cuando se acaba el cuerpo y la sangre se terminan los lazos y los que te unen son de otro tipo, inimaginables como los sueños de las guieshubas, todo tomara un color azul cianuro. Recuérdalo D… grábatelo bien como una fotografía, nunca va a cambiar, estarás sumergido en el líquido como el ronroneo de un gato y veras la luz, si decides ir hacia ella serás revelado, como esos recuerdos volverás a la vida una y otra vez, siendo el mismo. De lo contrario serás solo un recuerdo y como todo buen recuerdo veras unos ojos grises frente a ti, que cambiaran de color según la luz, y la luz ya no será un problema porque viajaras en sus olas, es su aliento…
-Veo un océano tan azul como nunca vi, veo el sol rompiéndose en mil cristales como ninguna catedral recibió a Dios, veo la hoja arrugada de ese poema que nunca termine de escribir. Firmo este poema con la pata de un gato, con la ligereza que nunca puede tocar tierra y se agazapa o se aferra con las garras. Escucho al viejo dios retumbar sus tambores en mi honor y generoso abre su pecho para dejarse atravesar por una daga del espejo humeante, para que sacie mi sed y no me ahogue de su agua.
Saber que nunca entendí ni supe amar las cosas que dirigen mi existencia, tus ojos grises, la lluvia y mis absurdas ganas te arrojarme a la luz.
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