Como cualquier juego de cartas. Al final se apuesta todo el resto. Sin miedo, se apuesta lo que no es tuyo, lo que nunca será de tu propiedad, lo propio son las ganancias, lo demás es apuesta y así es el amor, eso es el amor la mayor apuesta. Al final, Alba, sin miedo, apostó todo como sí cualquier cosa.
-vamos a tu casa.
Al final. Lo bueno para uno, no es necesariamente "lo bueno". Aquel hombre llamado Jesús dejó para el final el mejor vino. Otros las migajas, huesos. El postre se sirve al terminar. Aunque también la mierda es el fin de todo. Algo es seguro. Lo que te dio al final esa persona, era desde un inicio, lo más bello.
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